Publicado por Raven Darkmoon On 20:21 0 comentarios
Me despierto
de tu lado
y me das esa taza
tan llena de tus palabras,
con una neblina pálida,
de un aroma tan fuerte
que me jala de cualquier sueños.

Me das la taza
y el calor se me imprime
en las manos,
como mapas,
como ríos,
como montañas;
huellas dactilares
de tu mano que sonríe.

Escucho la regadera.
Publicado por Raven Darkmoon On 2:26 0 comentarios
El insomnio
es el peor de los males humanos,
yo lo he vivido en carne propia
durante días,
durante meses,
sentado en una cama mullida
que me ofrece sus brazos
como una madre sostiene a un bebe recién nacido.

Las ojeras inundan mi cara
como una ola eterna,
nunca rota por un rompeolas
ni por el cadáver de algún marinero,
siempre está la espuma,
como huella indeleble de su paso.

Veo el paso
de la luna y del sol,
como juegan una carrera
que nunca se termina,
a veces olvido
quien persigue a quien,
si el sol quiere tragarse a la pequeña piedra
o la luna quiere fundirse en un sueño abrazador.

Los sueños ya no me acechan
los he perdido todos,
ya no tengo porque temer
la muerte en diferentes planos,
mi cuerpo atravesado por balas,
mis amigos alcanzados por un perseguidor oculto
una sombra que siempre
esta sobre la nuca de alguien;
esa sensación de completa impotencia
cuando tus piernas fallan
(piernas de fideos, piernas endebles como la goma)
y caes
en un abismo liquido que se torna negro
no ha vuelto más.

Lo único que lamento
es no cerrar los ojos,
olvidar que me rodea
una pocilga putrefacta,
que tengo que esconderme
detrás de este lenguaje rimbombante,
de esta máscara del siglo dieciocho
que me queda tan bien,
para poder seguir adelante.
Publicado por Raven Darkmoon On 18:24 0 comentarios
Si me preguntaran
es contestaría que los desconozco,
que las frases que intercambiamos
entre risas y bailes,
se han acabado como
la tinta en un pergamino se seca.

Hay ropa y lugares
que no puedo dejar de ver
con esos ojos que alguna vez tuve,
son personas y gestos,
dientes y barbillas,
manos que parecen poseídas por la muerte,
estancados en un dique,
un pozo desértico
que lentamente se infecta de bacterias;
agua enturbiada por sales y
lágrimas;
hay gritos escondidos,
palabras nunca pronunciadas
en la luna del inescrutable.

Ahora tengo una sed que cala hasta los huesos.

El pozo se tiene que secar,
dejar que la arena lo cubra
como un manto cálido y purificador;
el reloj de arena cae grano por grano
en cámara lenta
dejando ver un brillo dorado
que opacará el verde del agua
que ya no me pertenece
hasta dejar una pequeña tumba
sin epitafio
y sin lápida,
una tumba para el olvido nocturno
que es el refugio del coyote y
la serpiente;
la memoria se evapora
como las últimas gotas
del río.

Lo que existió ya nunca sera
porque nunca fue, por que el espejismo
se desvanece entre las redes
del fuego y del delirio.

nite

Publicado por Raven Darkmoon On 3:03 1 comentarios
La horrible necesidad del hombre
de ser visto,
de tener el telescopio en la frente.
¿Desde cuando la grasa
del animal menos cuerdo
tiene la misma belleza que la de los cráteres?

Las estrellas se han convertido
en un juego de unir los puntos,
y la luna ahora no es más
que un balón de piedra que flota
colgada de hilos invisibles
que puedo comprar en una ferretería.

La luz blanca me la provee
algo más terrenal,
el insomnio ya no me lo produce
la desesperación ni el arrebato
de los bosques inquietos,
ni de las olas enfurecidas,
ni el aullido del lobo estepario;
veo y escruto y no encuentro
porque no se ni lo que estoy uniendo
con el lápiz invisible que sostengo
casi sin ganas
es lo que en realidad quiero ver
o solo el biombo difuso
de la comedia que no esta sucediendo
donde nadie se ríe ya
no por prudencia
sino por lástima.

Ahora solo depende de
estos músculos agarrotados
cerrar esa ventana que aqueja mis ojos
llenándolos de morado y muerte;
espero levantar el martillo y el serrucho
con inclemencia imperturbable
antes de que sea demasiado tarde.
Publicado por Raven Darkmoon On 5:27 0 comentarios

Doy un paso para atrás

en la linea del ejercito.

No quiero ver

a los ojos de nadie.


La necesidad se ha ido

lo único que podría distinguir

seria las catacumbas, los hoyos negros, las letrinas

que todos muestran con las retinas.


Doy un paso atrás

del escritorio en el que estoy sentado.

Que el polvo y sacapuntas eléctrico

se coma los lápices numero dos

que nunca dejan de salir de los cajones.


Los papeles están hechos para romperse,

para hacer aviones, barcos, gansos.

El origami es el único oficio respetable

porque reproduce la realidad

pura y perfecta y sin errores.

Dobleces que no dejan margen de error.

La mejor comedia a la que cualquiera podría asistir.


Doy un paso atrás de todos

que escrutan lo que como y desdeñan lo que leo.

En sus arrugas puedo ver como supura

algo que no es humano,

a lo mas que puedo llegar a pensar

es que tienen algo de batracio, de charco lodoso.


Me reviento la espinilla de la mejilla

en señal de despedida,

porque esta mejilla ha sido abofeteada

incontables veces con una mano pesada como yunque.

El único rencor que les guarda es la mugre y la grasa

de sus dedos.

Publicado por Raven Darkmoon On 16:19 0 comentarios
minúsculo diminuto pequeño mínimo enano ínfimo insípido invisible incorporeo deforme mutilado efímero ofuscado nublado intangible mohoso podrido.

ser.
Publicado por Raven Darkmoon On 13:53 0 comentarios
despertar como un ouroboros; morderme los pies, las piernas, los intestinos, el pecho, mi craneo, atragantarme de mi mismo hasta vomitarme de nuevo, empezar de cero. Olvidar que una, dos, tres, mil veces fui el mismo y distinto, olvidar que ya me he plantado aqui con diferentes caras que se convierten en una misma, como un rompecabezas hecho de piezas inconexas y equívocas que terminan ensamblandose por la fuerza, por un capricho, por mero aburrimiento.

Repetir, rehacer, deshacer, reconstruir.

inventarte una realidad en Francia y mandarla a chingar a su madre con todo y la torre Eiffel y los Gauloise y las boinas y las rayas; los baguettes, los clochards, los rios y los puentes destrozados. Quiero ver el Pont Neuf ardiendo en llamas petreas, eternas y crueles como el viento.

revivir como un indigente en tokyo y mendigar por yens, con todo y fellatio incluido.

verte nacer dentro del quirofano, en medio de enfermeras y doctores que te limpian la sangre que te mancha y te cortan el cordon umbilical, principio de otro principio.

tragarte la lluvia a bocanadas, cada gota que puedas; orinar en un árbol y esperar que se evapore para ver llover otra vez.

siempre pierdo las palabras porque seguramente alguien más las debe de haber encontrado tiradas en medio del basurero, envueltas en una bolsa de supermercado como heces de perro, como lechuga podrida, como el cadaver de una paloma atravesada por el balin del hombre sonriente.

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